¿Qué es la proactividad?

Según la Real Academia de la Lengua, desde un punto psicológico la proactividad es tomar una actitud proactiva ante cualquier circunstancia. Una actitud proactiva es una actitud en la que el sujeto decide en cada momento qué hacer, anticipándose a los acontecimientos y tomando así el control de la situación. Además es una actitud en la que asumimos la responsabilidad y el compromiso de hacer que las cosas sucedan.

Si tu empresa fuese un barco, la vela de ese barco se llamaría proactividad.

El término proactividad lo acuñó el neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la logoterapia, Viktor Frankl, que sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluyendo Auschwitz. Su experiencia lo llevó a escribir su famoso libro “El hombre en busca de sentido”. Realmente este libro lo escribió mientras estuvo preso por los nazis. Esta actividad mantuvo su mente ocupada para no dejarse llevar por el horror del entorno que lo rodeaba y así poder sobrevivir. Escribir y publicar aquella obra era su objetivo, una meta superior y trascendental que daba sentido a toda aquella experiencia. Antes de ser liberado esos manuscritos fueron destruidos por los guardias del campo de concentración donde estuvo apresado y una vez liberado Viktor Frankl reescribió toda su obra.

Él observaba entre los reclusos como hombres fuertes caían muertos sin remedio ante los trabajos forzosos del campo de concentración, mientras otros completamente escuálidos aún se mantenían con vida. Lo que realmente nos hace sobrevivir, más allá de nuestra fuerza física, es nuestra fuerza mental, un objetivo y la actitud lo son todo.

Años después, el término proactividad se popularizaría en muchos libros de autoayuda y desarrollo personal gracias al best-seller de Stephen R. Covey, “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”.

¿En qué nos afecta?

Desde un punto empresarial, tomar una actitud proactiva es esencial para el buen funcionamiento de la empresa, lo importante es el objetivo y tenemos que trabajar con la ambición de alcanzarlo, no debemos dejarnos llevar por los problemas internos, problemas con socios, equipo, de naturaleza personal, proveedores y muy especialmente por los problemas con la demanda, el objetivo es algo superior y trascendental que debe marcar las decisiones. La empresa puede existir más allá de sus fundadores.

Si nos fijamos detenidamente, la finalidad de una empresa es ofrecer algo, producir algo, y producir algo es para suplir una demanda, por tanto en cierto modo la demanda condiciona el comportamiento de la empresa. Si la empresa basa su comportamiento en la demanda, podremos decir que la empresa no es proactiva, pues depende del comportamiento de un factor externo a la misma y que no controla, la demanda.

Una actitud proactiva es tratar de influir en la demanda, publicidad, marketing, etc, ese es el camino, que a pesar de no poder controlar, tratar de influir en ella ya es un paso y menos que nada.

Si tienes cerrada la puerta de tu casa, posiblemente la fortuna no pueda entrar por si sola, pero con toda seguridad la suciedad comenzará a crecer en su interior.

El gran aprendizaje de la proactividad y por la que es importante para todo empresario es que “Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones”Siempre podemos hacer algo ante cualquier situación, resignarse y poner excusas no es más que una decisión, una actitud no proactiva.


El Hombre en busca de sentidoLos 7 hábitos de la gente altamente efectiva