La movilidad eléctrica no es algo nuevo, allá por 1839 Robert Anderson inventó el que sería el primer “coche” eléctrico de la historia. Alcanzaba solo los 6 km/h y poseía una pila no recargable, pero estos problemas se fueron solventando y en 1880 se comenzaron a fabricar en serie los primeros vehículos eléctricos con pilas recargables. No fue hasta 1899 que un coche eléctrico pilotado por Camille Jenatzy estableciese el récord de 105 km/h.

En el 1900 los vehículos eléctricos frente a los carruajes tirados por caballos llegaron a representar el 30% del parqué y en 1912 los vehículos eléctricos representaron el 90% de las ventas respecto los carruajes.

Pero si tan prometedor era el futuro del coche eléctrico, ¿qué paso entonces?

Flocken Elektrowagen

Los vehículos de gasolina ya existían en 1912, pero su sistema de arranque manual era bastante engorroso, eran ruidosos y lo más importante, no eran moda. Todo esto cambió de la mano de Henry Ford, que introdujo en sus coche de combustión el motor de arranque. Este hecho frente a los bajos precios que tenía la gasolina y que la autonomía de los coches de combustión era significativamente superior, hizo que se impusiesen por delante de la opción de los vehículos eléctricos.

En la actualidad nos encontramos en un mundo muy distinto del que existía en los años 20 (1920). Hoy vivimos en un mundo donde el Cambio Climático representa una amenaza para nuestra forma de vida a corto plazo, donde el precio de los combustibles fósiles es más caro que el uso de la electricidad y donde la autonomía de los vehículos eléctricos es superior.

Si  nos basamos en los motivos que empujaron la imposición de los vehículos de combustión frente a los vehículos eléctricos, seguramente, pues son las mismas circunstancias, se impongan de nuevo los vehículos eléctricos. Son limpios, su “combustible” es barato, tienen mayor autonomía, y lo más importante, son moda.

El dinero manda – ( anónimo )

Puede que afirmar que el futuro de la movilidad sea eléctrica bajo esas premisas sea algo pobre, por eso vamos a enfocar la postura desde otro punto de vista, algo más económico.

Resulta que Estados Unidos esta perdiendo poder e influencia frente a China, hasta tal punto que esta última incluso comienza a utilizar el Yuan como divisa de cambio directa con el petroleo por el simple hecho de que el dolar no esta respaldado con oro, cosa que el Yuan sí. Dentro de que China se figura como la nueva potencia económica mundial, esta ha apostado por finalizar la fabricación de vehículos de combustión para 2030, y apostar por la fabricación exclusivamente de vehículos eléctricos. ¿Y lo hace por reducir los gases de efecto invernadero? No, claro, que no. China es el principal productor de litio del mundo, con minas y yacimientos comprados en todo el mundo. Y apostar por la movilidad eléctrica le supone cuantiosos beneficios a medio plazo.

 

Lo lógico sería apostar por la pila de combustible de hidrógeno. Puede que el auténtico cambio lo veamos con esta tecnología, pero las grandes industrias han apostado por “alquilar” baterías, porque saben que pierden eficiencia con el uso y obligan a los consumidores a renovar sus compromisos con ellas.