Hace ahora algo menos de un año en Logistics Madrid 2016, tuvimos la oportunidad de ver en directo al primer AGV guiado por visión artificial de la mano de la empresa tecnológica Kivnon.

Este tipo de robots sirven para trasladar mercancías de forma automática dentro de los almacenes. Y la novedad de la solución aportada por Kivnon es que este AGV puede ser controlado sin la necesidad de tocarlo o estar junto a él, solo con hacer unos gestos predefinidos con las manos el robot es capaz de interpretarlos y cumplir su cometido. Siendo el más interesante de ellos que es capaz de seguir al operario durante una operación de picking, con el ahorro de tiempo que ello supone, pues de este modo no es necesario mover a cada instante la carretilla, que en este caso sería una carretilla móvil enganchada al AGV o una bandeja.

Lo que nos ofrece este AGV:

  • Ahorro de tiempo y costes
  • Optimización y relajación de los procesos
  • Aumento de la disponibilidad de las instalaciones
  • Reducción de los tiempos de los ciclos
  • Prevención de daños de transporte

Otra de las cosas que más hemos valorado es que posee una pantalla con un rostro amigable, cuya función es motivar al operario en su rutina.

Un operario feliz es una operario productivo.

Pero la felicidad tiene muchas caras y matices, no necesariamente trabajar viendo la cara de un robot es una fiesta, pero psicológicamente ver un rostro divertido o amigable en el trabajo, aunque sea el de una máquina, mejora la predisposición a la tarea. Y sin duda lo que más nos gusto es que cuando te interpones en el camino del AGV este pone un rostro de enfado o perplejidad ante nuestro comportamiento ilógico. Molestar a una máquina siempre es divertido y desestresante, salvo si esta es un T-1000 claro.

Todos en algún momento de nuestras vidas le hemos dado un golpe a nuestro ordenador, ese maldito condenado que en los momentos más importantes solo quiere ir despacio, muy despacio, y nos entran ganas de estrangularlo. Pero es algo estúpido, es una máquina, y no vamos a tener una respuesta ante nuestra acción ofensiva, pero con este AGV es distinto, ¡por fin podremos hacer rabiar de verdad a nuestro compañero metálico!

Recuperando la seriedad, os muestro un vídeo donde podréis ver cómo trabaja este interesante AGV de Kivnon.

Tenemos que admitir que el autentico salto tecnológico no es que el AGV pueda ser guiado con gestos, sino que el AGV es capaz de seguir al operario y ahorrarle tiempo y dinero a la empresa. Ese es el PLUS, esa es la meta. Y si además de cumplir ese objetivo es capaz de aportar algunos extras como no ser una máquina fría trabajando en un almacén, es una opción a tener en cuenta.


KIVNON